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Misión

La Madre de Dios es la identidad misma del Mater Dei. Bajo su conducción, somos una institución de salud que brinda servicios de alta calidad profesional y humana en un ámbito de respeto que propicia el desarrollo integral de cada persona.
Basados en los principios del Padre José Kentenich nos comprometemos con la vida y la dignidad humana en una permanente actitud de servicio. Junto a las Hermanas de María de Schoenstatt, cada miembro del Sanatorio es convocado a asumir creadoramente los valores de la Institución.

Lema y valores

“Comprometidos con la vida y al servicio de la dignidad humana”.

Cuatro valores definen nuestra identidad como institución basada en la persona:

Compromiso

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Vida

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En el mundo de la salud, elegimos construir la cultura de la Vida.
Esta elección se renueva cada día, ante cada persona y situación que vivimos en la Institución.
Queremos brindar servicios de salud con la más alta calidad humana y profesional.

Nos comprometemos con la vida, desde la concepción hasta la muerte natural.
Creemos que cada persona es criatura e Hijo de Dios, Hermano de los otros seres humanos y Señor de la creación. Por eso:

  • Las personas merecen recibir el mejor cuidado tanto físico, anímico como espiritual. Con especial delicadeza nos comprometemos a proteger la intimidad física y espiritual de quienes acuden a nuestra Casa y a conservar el secreto profesional con la debida seriedad.
  • Queremos colaborar para que las personas reciban un entorno que le permita encontrar el sentido de su situación y vivir el presente en toda su riqueza y profundidad.
  • Acompañar a las personas desde su concepción hasta la muerte natural es una tarea que moviliza a la persona y su red de vínculos (familiares/amigos). Las acciones concretas que implementamos están orientadas a que la vida sea cuidada y celebrada dignamente.

Servicio

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Dignidad humana

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Todo Paciente y su Familia es considerado el centro de atención y la razón de ser del Sanatorio.
Por eso la cordialidad, la sinceridad, la intención permanente de querer resolver sus necesidades y/o problemas –aun los más simples- es para nosotros un deber irrenunciable.
Es nuestra misión ser sensibles al sufrimiento ajeno, con un permanente espíritu de solidaridad, con un pensamiento lúcido y una conducta responsable.
Servir es un privilegio, poder hacerlo bien es una inmensa alegría con un permanente espíritu de solidaridad, con un pensamiento lúcido y una conducta responsable.

La dignidad humana radica en que todas personas somos imagen y semejanza de Dios. No somos solo algo sino alguien, con una misión personal a desarrollar.
Esto nos compromete a respetar a la persona en todas las fases de la vida.
Contribuir para que el desarrollo de la ciencia y la tecnología se inclinen con respeto ante la dignidad humana nos hace participar activamente en la docencia e investigación.