miércoles, 16 de abril de 2014 f
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Lema / Valores
 
 
 "Comprometidos con la vida y al servicio de la dignidad humana".


Este Lema conduce el espiritu y la filosofía que impregna nuestra labor cotidiana y nuestras actitudes.

Nuestros Valores:
Nuestros valores son un conjunto de principios y convicciones que configuran y guían a la Institución. Ellos son:

· Compromiso
· Vida
· Servicio
· Dignidad humana

Nuestro compromiso con la historia, queda plasmado a través de nuestra incorporación decidida en el plan de Dios. Forjamos día a día dicha historia, asumiendo creadoramente el pasado, dominando la situación presente, y esmerándonos para anticipar originalmente el futuro.

Este gran compromiso requiere:
· Ser una persona libre con pleno dominio y posesión de sí mismo
· Confianza mutua entre quienes asumen dicho compromiso
· Responsabilidad por la realización de la meta asumida
· Participación voluntaria y generosa.

Comprometernos con la “vida en su totalidad” significa para nosotros:
· La vida física, ya que el cuerpo como instrumento del alma presupone el cuidado y el respeto adecuado
· La vida psíquica y espiritual, contribuyendo a la armonía entre el pensar, vivir y amar
· La vida trascendente o sobrenatural, fortaleciendo la vida de la gracia

El servicio es para nosotros un deber irrenunciable. Por eso brindamos nuestras tareas:

· A los pacientes
· A los familiares de nuestros pacientes
· A todos los que entran en contacto con el Sanatorio
· A quienes se desempeñan en la Institución
· A la sociedad
· A la Iglesia y a Dios

La dignidad humana radica en que el hombre es un ser racional, dotado de alma inmortal. La misma halla su punto culminante en la participación en la vida divina, y su expresión más plena en la persona de la Madre de Dios. La dignidad que posee el hombre lo compromete a:

· Proteger y administrar el orden de la creación.
· Evitar todo aquello que menoscabe la dignidad inherente a la condición humana en todas las fases de la vida, desde la concepción hasta la muerte.
· Respetar la dignidad de cada persona ya que, siendo la misma de carácter ontológico, no se ve disminuída por deficiencias físicas, psíquicas o espirituales.
· Contribuir para que el desarrollo de la ciencia y la tecnología se inclinen con respeto ante la dignidad humana, evitando toda manipulación genética, experimentación, encarnizamiento terapéutico, etc

Por todo lo mencionado expresamos nuestra Declaración:
María, la Madre de Dios, es la identidad misma del Mater Dei, ella gesta su ser y su misión, impregna toda la vida y el actuar del Sanatorio que lleva su nombre.

Ella ha sido elegida desde toda la eternidad para ser depositaria de la misión más excelsa que una criatura humana puede recibir. "La Santísima Virgen, la Madre de Dios, ha dado a luz según la carne al Verbo Encarnado que tiene su origen en Dios". (Concilio de Efeso, 431 d C.)

"Con el título de Madre de Dios se expresa la dignidad máxima que existe en el cielo y en la tierra.. "

En María vemos la imagen más plena del hombre. En su ser de Inmaculada resume la armonía entre lo natural y lo sobrenatural. Es la Hija por eminencia del Padre Eterno, modelo del hombre nuevo redimido en Cristo. Ella se asoció libremente al plan de salvación, respondiendo con fe y amor a la solicitud del Padre. Su "si" filial y comprometido decide el rumbo de la historia y la transforma en camino de regreso a Dios. Por medio de su servicio a la redención nos ha regalado el gran don: Jesucristo, y en Él, la vida de la gracia, el llamado a vivir en Alianza de Amor con Dios. Ella es Madre de Dios y al mismo tiempo Madre de la humanidad. Ha recibido solemnemente esta misión al pie de la cruz "cuando Jesús, viendo a su Madre y al discípulo a quien amaba, dijo a la Madre: Mujer, he ahí a tu hijo". Desde entonces, "todos los hombres la tienen por Madre. Estos entienden como dirigidas a cada uno las palabras pronunciadas en lo alto de la cruz. Su maternidad espiritual no conoce límites... alcanza a todos los corazones humanos"... (Juan Pablo II).

María desarrolla su actividad maternal desde nuestro Sanatorio como la Madre que acoge y consuela, educa y conduce a Dios, gesta familia. Ella es la Madre que está permanentemente junto a sus hijos. Pero lo está de manera especial cuando éstos son visitados por el dolor. Intercede constantemente por las necesidades de cada uno, así como lo hizo en las bodas de Caná. El Dios eterno moldeó el corazón de María de tal modo que a través de él podamos experimentar los rasgos de su entrañable ternura, de su amor misericordioso.

Ella es la Madre que educa. Forma interiormente a sus instrumentos, todos nosotros, para que nos asemejemos a Cristo, el Hijo del Padre. Nos dice siempre de nuevo: "Hagan lo que Él les diga", así nos lleva al heroísmo de la fe y la confianza en la Divina Providencia, y a una profunda caridad que se manifiesta en gestos concretos de solidaridad.

Ella es la Madre que conduce a Dios. Eleva la mirada y el corazón de cada hijo, lo lleva a la reconciliación y al encuentro con aquel que es su Padre.
Ella es la Madre que gesta familia. Crea en su entorno un ámbito de respeto y acogida que propicia el desarrollo de las capacidades de cada persona.
Personalidades así formadas por la Madre de Dios, comprometidas con la sociedad y con actitud de servicio desinteresado, son capaces de crear verdaderos vínculos de responsabilidad mutua.

El Sanatorio recibe de la Mater Dei su misión, como un desafío a la creatividad y a la fidelidad que encierran sus valores:

Compromiso:
El compromiso es una obligación contraída, una palabra dada, una fe empeñada. Todo compromiso se realiza con alguien, una persona; y para algo, tiene una meta clara. Nuestro compromiso con la historia queda plasmado a través de nuestra incorporación decidida en el plan de Dios. Forjamos día a día la historia, asumiendo creadoramente el pasado, dominando la situación presente, y anticipando originalmente el futuro.

Este compromiso requiere:
· Ser una persona libre: esto implica el pleno dominio y posesión de sí mismo, alcanzados por el crecimiento y la maduración que libera de toda esclavitud exterior e interior; por la capacidad de decisión para adherirse conscientemente a aquello que considera lo mejor para su vida y la de sus semejantes, y la consecuente capacidad de realizar lo que se ha decidido.
· La confianza mutua entre quienes asumen el compromiso.
· Hacerse responsable por la realización del compromiso asumido y sus consecuencias con el esfuerzo y sacrificio que derivan de la realización del mismo.
· La participación voluntaria y generosa de cada una de las partes: "La decisión de comprometerse y participar es inherente a la dignidad humana". (Catecismo 1913)

Vida
"La vida es sagrada, porque desde su inicio es fruto de la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. Sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término". (Catecismo 2258).

Nos comprometemos con la vida en su totalidad:

· La vida física: el cuerpo como instrumento del alma presupone el cuidado y el respeto adecuado y requiere ser custodiado. El mal físico aprisiona el espíritu, así como el mal del espíritu somete al cuerpo. Promover la salud, como bien precioso donado por Dios, constituye para nosotros un servicio a la vida.

· La vida psíquica y espiritual: es el estrato de la persona comprendido por la inteligencia, la voluntad y la afectividad. Nuestro compromiso con la vida espiritual se realiza en una época en que la incapacidad de amar, la angustia y la culpa enferman cada vez más el cuerpo y el alma humana. Nuestra misión consiste en contribuir a la armonía entre el pensar, vivir y amar, fortaleciendo la red de vinculaciones, desarrollando las virtudes morales, ennobleciendo los sentimientos, fortaleciendo los valores, de tal modo que la experiencia vital natural alcance su máxima riqueza y profundidad.

· La vida trascendente o sobrenatural: es la participación en la vida divina que se prepara en el tiempo y se plenifica en la eternidad, donde el hombre, con todas sus facultades, alabará a Dios permaneciendo en comunión con sus hermanos. La gracia perfecciona la naturaleza. El ser humano lleva en su cuerpo frágil una vida con proyección de eternidad. Los sacramentos fortalecen a la persona y acrecientan la vida de la gracia. La vida sacramental es la vida misma de Cristo vivificando nuestra vida. "Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia." (Jn.10,10) La salvación de las almas es un objetivo específico de nuestra labor en el Sanatorio. "Somos administradores y no propietarios de la vida que Dios nos ha confiado." (Catecismo 2280).


Servicio
El servicio es comprendido como donación que brota de la riqueza de quien se posee a sí mismo, se vuelca en el otro y retorna a quien sirve. El servicio es para nosotros un deber irrenunciable. Es nuestra misión ser sensibles al sufrimiento ajeno, estar atentos a las necesidades de quienes nos rodean, con un permanente espíritu de solidaridad, con un pensamiento lúcido y una conducta responsable.
"El hombre, única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí misma, no puede encontrar su plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás". (Vat.II)

"La actividad creadora, redentora y santificante de Dios no es más que un único, grande y desinteresado ánimo de servir". (Padre José Kentenich) Así lo vemos también en la Madre de Dios: "El sentido de la vida de María es el servicio a la Vida" (Ibid)

Nuestra misión consiste en servir:

· A los pacientes, velando por su salud física y espiritual
· A los familiares de nuestros pacientes, a través de una actitud comprensiva ofreciéndoles ayuda y los medios para afrontar la situación difícil por la que atraviesan
· A todos los que entran en contacto con el Sanatorio, brindándoles una experiencia de respeto y cordialidad
· A quienes se desempeñan en la Institución, contribuyendo a su desarrollo humano, profesional, ético y religioso, en un clima enaltecedor y solidario
· A la sociedad, compartiendo una fuente de trabajo que, más allá de las dificultades socioeconómicas, mantenga en alto los valores de la honestidad, la justicia y la verdad
· A Dios y a la Iglesia, enriqueciéndola con el carisma de Schönstatt mediante nuestra fidelidad creadora a la misión de nuestro Fundador, el Padre José Kentenich

Dignidad humana
El hombre es un ser racional, dotado de alma inmortal. En esto radica su dignidad, la cual siendo de carácter ontológico, no se ve disminuida por deficiencias físicas, psíquicas o espirituales.

"La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios. Cuando faltan el fundamento divino y la esperanza en la vida eterna, la dignidad humana sufre lesiones gravísimas." (Gaudium et Spes 19)

"El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado... En él, la naturaleza humana asumida (...) ha sido elevada también a dignidad sin igual." (Ibid, 22)

La máxima dignidad humana radica en el ser hijos de Dios, partícipes de la vida divina a través de la gracia y los sacramentos.

La dignidad que posee el hombre lo coloca en una posición de supremacía con respecto a la creación. Esto lo compromete a:

· Proteger y administrar el orden de la creación

· Evitar todo aquello que menoscabe la dignidad inherente a la condición humana en todas las fases de la vida, desde la concepción hasta la muerte

· Respetar la dignidad de cada persona. "El encuentro con una persona es encuentro con la voluntad divina. Por esa misma razón, se debe respeto ante cada ser, ante todas las maneras de ser y ante todas las leyes del ser (...) Sus limitaciones y debilidades nunca podrán ser motivo para quebrantar nuestro respeto hacia él". (M. Bleyle)

· Contribuir para que el desarrollo de la ciencia y la tecnología se inclinen con respeto ante la dignidad humana evitando toda manipulación genética, experimentación, encarnizamiento terapéutico, etc.

La dignidad del hombre halla su punto culminante, su expresión más plena, en la persona de la Madre de Dios. En Ella vemos encarnado, en forma preclara, el compromiso con la vida mediante una actitud de servicio que fue capaz de cambiar el curso de la historia. La Santísima Virgen María, tal como vivió en el corazón del Padre Kentenich, es la valiosa herencia que recibió este Sanatorio al adoptar el nombre que lo signa desde el 15 de septiembre de 1975, aniversario de la partida del Fundador a la eternidad.
 
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