Hasta hace poco más de 100 años, las transfusiones de sangre tal como las conocemos hoy en día no eran posibles, sencillamente porque no existían los bancos de sangre debido a la imposibilidad de almacenarla en estado líquido, es decir anticoagulada.

Las transfusiones hasta entonces eran producto de una técnica complicada y únicamente factible en manos de cirujanos vasculares avezados, ya que se requería realizar una anastomosis entre una arteria del donante y una vena del receptor. Además de las dificultades técnicas, el procedimiento resultaba doloroso y peligroso para dadores y pacientes. Los efectos adversos más frecuentes eran procesos tromboembólicos e infecciones. Por otra parte, dadas las características del método, no se podía determinar a ciencia cierta la cantidad de sangre transfundida, habiéndose registrado incluso la muerte de algunos desafortunados donantes.

Pero este oscuro panorama cambió radicalmente en 1914 gracias al vital descubrimiento del médico argentino Dr. Luis Agote, quien demostró que la sangre podía ser conservada en almacenamiento si era mezclada con citrato de sodio al 25%, en proporción de 1 g de dicha sal cada 100 g de sangre. A partir de entonces, la transfusión de sangre dejó de ser un recurso excepcional para convertirse en una práctica cotidiana, sencilla, segura y al alcance de todo el mundo. Es indudable que millones y millones de vidas se han salvado desde entonces gracias al descubrimiento de Agote.

Primera transfusión de sangre citratada: Hospital Rawson, 9 de noviembre de 1914. De Desconocido – Archivos del Hospital Rawson, Buenos Aires (Argentina) – (Vía Wikipedia)

La primera transfusión se llevó a cabo el 9 de noviembre de 1914 en la Sala Fernández del Instituto Modelo de Clínica Médica, Hospital Rawson. El paciente transfundido fue un hombre de 50 años afectado de tuberculosis pulmonar, y su donante fue Ramón Mosquera, el portero español del Instituto. El resultado fue tan favorable que convenció al equipo del Dr. Agote de que el viejo problema estaba resuelto. El estudio de la sangre del enfermo en los días posteriores confirmó el éxito del procedimiento.

Por ello, el Dr. Agote decidió hacer público su método, lo que llevó a cabo el 14 de noviembre de 1914 en el Aula del Instituto Modelo de Clínica Médica, ante la presencia del Rector de la UBA, del Decano de la Facultad de Medicina, del Intendente Municipal y de académicos, profesores y otras autoridades. En este caso, la enferma seleccionada fue una mujer anémica por hemorragia aguda secundaria a placenta previa. Se le infundieron, sin inconvenientes y en pocos minutos, 300 g de sangre. Luego de 3 días, la paciente, restablecida, pudo dejar el hospital.

El Dr. Luis Agote, consciente de la importancia de su descubrimiento y con gran sentido humanitario, lo difundió de inmediato a las delegaciones en Buenos Aires de los países beligerantes en la Primera Guerra Mundial, con el propósito de posibilitar la administración de transfusiones de sangre a los heridos de guerra.

En nuestro país, según lo dispuesto por la Ley 25936 promulgada en 2004, se celebra el 9 de noviembre de cada año el Día Nacional del Donante Voluntario de Sangre, en coincidencia con el aniversario de la primera transfusión indirecta de sangre citratada realizada por el Dr. Agote. La celebración de este día es una excelente oportunidad para estimular y fomentar la donación de sangre en forma altruista y habitual, es decir motivada por un genuino acto de amor al prójimo y no vinculada al tratamiento de algún paciente en particular. Es bueno que se sepa que, cuando el 5% de la población adulta adquiera este saludable hábito, se habrá llegado a un nivel de autosuficiencia en sangre, que ya prácticamente no será necesario solicitar donantes a los pacientes que requieran transfusiones (“donantes de reposición”), con los consiguientes beneficios para las personas que padecen enfermedades severas y sus familiares.

LOS REQUISITOS BÁSICOS PARA DONAR SANGRE SON:

  • Tener entre 18 y 65 años de edad
  • Gozar de buen estado de salud
  • Pesar más de 50 kg
  • Tener valores de tensión arterial dentro de límites adecuados
  • No padecer anemia
  • No tener fiebre o haber estado enfermo en los últimos 7 días
  • No haber tenido relaciones sexuales sin protección con parejas ocasionales en el último año
  • No hacer uso de drogas intravenosas no prescriptas por médicos
  • No haberse realizado tatuajes o “piercing” en el último año
  • No haber sido sometido a cirugías o endoscopías en los últimos 6 meses
  • Llevar DNI
  • Haber ingerido el desayuno habitual. No concurrir en ayunas
  • No haber donado sangre en los últimos 2 meses

Dr. Luis A. Carreras Vescio
Servicio Medicina Transfusional
Sanatorio Mater Dei
Tel. 4809 5555

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