Muchos de nosotros padecemos o conocemos a alguien que tiene hipertensión arterial. Esto en medicina significa que es una situación prevalente, o lo que es lo mismo, está muy difundida en la población.

A pesar de todo esto, hay muchas personas que inclusive tratadas por hipertensión arterial, desconocen algunas características de la misma y que, de conocerlas ayudaría a una mejor convivencia con este factor de riesgo vascular, y lograr que el tratamiento sea más efectivo.

¿Qué es hipertensión arterial?

Probablemente a muchos les llame la atención esta pregunta. ¿Quien no sabe que es la hipertensión arterial?. Sin embargo, luego de muchos años de dialogo con pacientes, la impresión es que en general, no es muy frecuente un cabal conocimiento de la situación.

En primer lugar definimos a la hipertensión arterial no como una enfermedad, entendiendo como tal una situación en el que se modifica la calidad o cantidad de vida; la hipertensión arterial debe ser entendida como un factor de riesgo vascular, tal como el tabaquismo o el sedentarismo, ya que su control disminuye la posibilidad de eventos vasculares. Esta afirmación le quita ¨dramatismo¨ al diagnóstico.

En segundo lugar, habitualmente la hipertensión arterial es una nueva ¨compañera¨ que acompañará a la/el paciente el resto de su vida, por lo que el diagnóstico inicial debe hacerse en forma muy escrupulosa y segura. Tomar unos días más para un diagnóstico certero no conllevará ningún tipo de riesgo para el paciente.

Vamos a definir hipertensión arterial y a diferenciarla de presión arterial alta. No es un mero juego de palabras ya que tampoco es lo mismo.

Hipertensión arterial es el incremento PERSISTENTE de presión arterial por encima de los valores normales.

Presión arterial alta es el aumento EPISODICO de la presión arterial.

El valor normal de la presión arterial debe estar HABITUALMENTE por debajo de 140-90 mm Hg

De esto se desprende que es muy importante el factor tiempo para el diagnóstico o no de la hipertensión arterial. Una o unas pocas determinaciones de presión alta no significa hipertensión arterial.

Es muy común que una persona se acuerde de controlarse la presión arterial durante un determinado malestar como dolor de cabeza/cuello, mareos, stress psíquico, etc. En ese caso, esos ¨síntomas¨ se atribuyen a la hipertensión: ¨la hipertensión me avisa¨. Se han realizado muchos estudios poblacionales con gran cantidad de participantes y no se ha podido encontrar ni un solo síntoma, ni una señal que avise al paciente de la existencia de hipertensión arterial.

Sin embargo es altamente probable que las personas que se controlan la presión arterial coincidiendo con esos malestares, encuentren que la misma es alta. Se considera a esa presión como reactiva o una consecuencia del malestar y no una causa. Si tomamos cualquier familiar, que sabemos que no padece de hipertensión arterial, y controlamos la presión arterial en situaciones de malestar, probablemente tenga la presión más alta que lo normal pero no por eso lo considerariamos hipertenso.

La persona hipertensa es la que manifiesta que cada vez que se controla la presión arterial, en cualquier circunstancia, la tiene por encima de 140-90 mmHg. Si no toma medicación seguramente necesita tomarla, y si toma medicación, el tratamiento no la está protegiendo adecuadamente.

¿El valor de la presión arterial constituye una emergencia?

Mucha gente que se controla por algún malestar o casualmente la presión arterial y la tiene en valores altos como por ejemplo 180/110 mm Hg, se asusta y consulta a su servicio de emergencias o a una guardia. Muchas de esas personas se decepcionan porque en la guardia no ¨jerarquizaron¨ adecuadamente su dolencia, administrándole un sedante o una medicación de baja graduación.

El mero valor no indica por si mismo, una emergencia. No olvidemos que la enorme mayoría de los eventos vasculares se producen como consecuencia de que se ¨tapan¨ las arterias y no que se ¨rompen¨ las arterias por un ¨pico¨ de presión.

Las arterias se obstruyen por agresiones crónicas como hipertensión arterial sostenida, colesterol alto, diabetes, tabaquismo, generalmente de muchos años de evolución.

¿Existen las emergencias hipertensivas?

Si, existen las emergencias hipertensivas, en las que debe intervenir la medicina de urgencia para generar un descenso rápido y controlado de la presión arterial, como sensación de ahogo, problemas de la palabra o motores de instalación aguda, dolor de pecho, en los que el motivo de consulta no es el solo hallazgo de valores de presión arterial alta. En estos casos en la guardia el paciente será tratado con medicación intravenosa y monitoreo continuo y la presión arterial será descendida muy gradualmente.

Si se detectan valores de presión alta y sabemos que esta es perjudicial para el organismo, ¿por qué la misma debe ser descendida lentamente?

Cuando en forma casual o por algún malestar menor, una persona se detecta presión arterial alta, es muy poco probable que este valor de presión haya llegado a este nivel en ese momento. La presión va subiendo gradualmente, y coincidió con ese control. Ese incremento gradual de la presión arterial, permite que el organismo vaya adaptándose. De esa manera los órganos más importantes como corazón, cerebro o riñón levantan una ¨barrera defensiva¨ contra esa presión alta. Esto en medicina se conoce como sistema de autoregulación: funciona de esta manera, a medida que aumenta la presión arterial, las arterias que irrigan a esos órganos, se van cerrando y mantienen de esta manera un valor de presión arterial no dañino. Si se actúa extemporáneamente, generando mediante medicamentos, una caída muy brusca de la presión arterial, esta disminución es periférica, con los vasos de los órganos centrales cerrados, lo que conlleva una disminución muy importante de la irrigación de estos órganos. Probablemente mediante nuestro accionar, provocaríamos los eventos que deseamos evitar, como infarto de tales órganos.

El descenso de la presión arterial a valores de normalidad no debe demorar menos que 24 horas.

Si se me ha detectado hipertensión arterial ¿Cómo debo “convivir” con ella?

De todo lo expuesto, podemos sacar algunos conceptos básicos:

  1. La hipertensión arterial no es sintomática por lo que no podemos fiarnos de los síntomas para detectarla.
  2. El mero valor de la presión arterial alta no constituye una emergencia.
  3. Es más perjudicial el descenso brusco de la presión arterial que gradual y controlado.
  4. El control de la presión arterial debe hacerse siempre en condiciones de bienestar y descanso previo de al menos 5 minutos, no en situación de stress psíquico o físico. Por otro lado hay algunas consideraciones que tienen mucho más que ver con el sentido común que con la medicina:
  5. Ningún médico al iniciar un tratamiento, le puede decir al paciente ‘esta medicación le va a servir toda la vida’. La sensibilidad a la medicación va disminuyendo con el tiempo, y al ser la hipertensión arterial, una situación sin síntomas si no hay un control periódico no se sabe si la medicación es eficaz.
  6. Mundialmente sólo el 25% de la población hipertensa está eficazmente controlada. Lo cual desde el punto de vista sanitario es una catástrofe, ya que se gastan millones de dólares por año en el mundo en medicación y sólo unos pocos están controlados.
  7. La forma de evitar el sub tratamiento es mediante el autocontrol de la presión arterial. Las personas hacen mucho esfuerzo desde la consulta, la compra de la medicación, la toma diaria de la medicación, para que todo ese esfuerzo no sea exitoso. Es muy importante entender por parte de toda persona que consulta o padece de hipertensión arterial, que para un buen control de la misma, es indispensable establecer una sociedad entre el paciente y el médico tratante. Cada una de las partes de esta sociedad, cuyo fin es el bienestar y la prevención del paciente, tiene sus derechos y sus deberes. De esta manera, el médico tiene la obligación de dar recomendaciones acerca de estilo de vida y dieta que deben ser llevadas a cabo por el paciente y que son una parte muy importante del tratamiento. El médico deberá buscar la medicación y dosis más adecuadas para el paciente de manera que el paciente se sienta confortable con la medicación y protegido. El paciente, por su parte, además de seguir las recomendaciones médicas sobre dieta y toma de medicación, deberá ser el centinela del tratamiento.  El paciente una vez determinada la medicación a tomar, deberá en forma periódica, tal vez una vez al mes, controlarse la presión arterial. Este acto debe ser efectuado en condiciones de bienestar, no en medio de un episodio de malestar físico ni psíquico, como fue explicado arriba. Si el paciente detecta una presión por encima de lo considerado normal de 140/90 mm Hg, deberá quedarse haciendo algo tranquilo y luego de 15 a 20 minutos controlársela nuevamente; si en esta oportunidad la presión arterial disminuyó, debe seguir sus controles periódicos mensuales. Si por el contrario la presión no disminuyó, y el paciente tomó la medicación adecuadamente, cumple con la dieta y no tiene malestar, por espacio de 2 o 3 días, debe ponerse en contacto con el médico para evaluar un cambio en la medicación. De esta manera la tarea de centinela de salud se habrá cumplido.
  8. Un buen indicio de que esto fue comprendido, sería que el paciente no pregunte al médico cual es su presión arterial sino que le cuente al médico cual es su presión habitual. Eso significaría que el paciente se autocontroló y tiene conciencia de si la medicación que consume lo protege adecuadamente.

No es difícil la convivencia con la hipertensión arterial. Puede ser controlada con la medicación adecuada con poco esfuerzo por parte del paciente, pero es indispensable que el paciente no se limite a tomar la medicación, sino que tome parte activa de su tratamiento.

 

Servicio de Cardiología. Sanatorio Mater Dei.

 Dr. Jose Soler. Coordinador Sección Hipertensión Arterial

Dr. Adrian Miranda. Integrante de la Sección Hipertensión Arterial

Dr Roberto Calviño. Jefe del Servicio de Cardiología.

Tel. 4809 5533

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