Queridos amigos del Sanatorio Mater Dei:

Estamos ante el cierre del año santo de la misericordia que será el día 20 de noviembre en Roma, donde el Papa Francisco cerrará la puerta santa. Qué palpable se nos hace asociar una vivencia a un lugar. Peregrinamos hacia las puertas santas de la misericordia, nos encontramos físicamente allí (a excepción de los enfermos que podían pedirla son realizar la peregrinación propiamente dicha)

¿Qué nos dice este gesto? Es como si ahora se acabara la misericordia y la indulgencia…y nos quedamos en… ¿cómo seguir?

Sí, un año jubilar se cierra, pero el mismo Papa Francisco nos dice: “Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación.” (Misericordia Vultus)

Estas líneas son una invitación a contemplar a una persona que nos reveló la misericordia de Dios, siempre, en todo momento. Una persona que encarnó y que irradió la misericordia de Dios Padre. Él es el Padre José Kentenich, fundador de la Obra internacional de Schoenstatt. Uno de los tesoros que nos dejó y al que constantemente se remitía era María.

Hoy queremos compartir este profundo deseo del Padre Kentenich de conducir a todos las personas que le eran confiadas y que Dios ponía en su camino hacia un lugar: el Santuario de Schoenstatt.

“Dios en su sabiduría creó a su madre. Ella no solo participa de esa misericordia de Dios, sino que en razón de su ministerio tiene la tarea de hacer llegar a los hombres esa misericordia de Dios. (…) La Madre del Señor pone a nuestra disposición esa riqueza infinita del amor misericordioso. ¿Dónde? No lo olvidemos: en nuestro pequeño Santuario. Si queremos experimentar el amor misericordioso de la Sma. Virgen, sea cual fuere la situación por la que atravesamos, ¿A dónde acudir? A nuestro Santuario. (Conferencia para las familias, Lunes por la tarde. Milwakee, 18 de febrero de 1957)