La enfermedad celíaca es un trastorno sistémico, mediado inmunológicamente y desencadenado por la ingestión de gluten, en personas genéticamente susceptibles.

La celiaquía tiene un alto grado de prevalencia en la población de nuestro país, de acuerdo a estimaciones del Ministerio de Salud de la Nación, se calcula que una de cada cien personas la padecen.

El gluten es una proteína que se encuentra en el trigo, avena, cebada y centeno (TACC). Cuando una persona celíaca se expone al gluten, se desarrolla una reacción inflamatoria que causa atrofia de las vellosidades intestinales, disminuyendo la superficie de absorción de los nutrientes.

Los signos y síntomas frecuentes de la enfermedad incluyen diarrea crónica, pérdida de peso y distensión abdominal (en 40-50% de los pacientes). Otras manifestaciones incluyen falta de hierro con o sin anemia, dolor abdominal recurrente, retardo del crecimiento, aftas orales, baja estatura, alteración del hepatograma, fatiga crónica, irritabilidad (frecuente en niños), infertilidad y abortos espontáneos y osteopenia. También puede ser asintomática (enfermedad celíaca silente).

La prevalencia está incrementada en familiares de 1º grado de un celíaco, diabetes tipo 1, tiroiditis de Hashimoto y otras enfermedades autoinmunes, Síndrome de Down, Síndrome de Turner y deficiencia de Inmunoglobulina A (IgA). Por lo tanto en aquellas personas que tengan alguna de estas condiciones es necesario descartar la enfermedad aunque no presenten síntomas asociados a la celiaquía.

El diagnóstico de la enfermedad se realiza con la búsqueda de anticuerpos en sangre (IgA antitransglutaminasa como estudio inicial). La biopsia de duodeno, a través de una endoscopía digestiva alta, se requiere para confirmar el diagnóstico en la mayoría de los pacientes en quienes se sospecha.

Hasta el momento, el único tratamiento es la realización de una estricta dieta libre de gluten, que debe mantenerse de por vida. Con el mantenimiento de una dieta libre de gluten, los síntomas y los anticuerpos desaparecen gradualmente, y la curación del daño intestinal, típicamente ocurre dentro de los primeros 6 a 24 meses después del inicio de la dieta.

Dra. Silvina Castelluccio – Gastroenterología.

Sanatorio Mater Dei.

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