ADORACIÓN

Adorar significa, en el sentido más amplio, cumplir por amor la voluntad de Dios.

ALEGRÍA

La alegría debe irradiarse en nuestro propio rostro.

Padre en la simplicidad de mi corazón, te entrego hoy todo con alegría.

Nada me quitará la alegría.

ALIANZA DE AMOR

Creo firmemente que nunca perecerá quien permanece fiel a su Alianza de amor.

AMOR

El amor de Dios es la ley básica universal.

No hay nada mejor que el amor, nada más grande que el amor,
nada más hermoso que el amor.

El amor verdadero no se aísla nunca.

El que ama hace lo que le da alegría al amado.

Quien quiera conquistar los corazones, debe dar a cambio su propio corazón.

¡En la humildad, por debajo de todos!
¡En el amor, por encima de todos!

El amor exige amor recíproco, por eso es incansable en pruebas de amor.

La verdadera vida consiste en amar.

¡El amor lleva y sobrelleva, es arriesgado y reflexivo, el amor vence todo!

Mi profesión principal, mi deber principal y mi oración principal, es y seguirá siendo: ¡Amar!

¡El amor vive del sufrimiento!

¡Es el sufrimiento quien alimenta y acrisola el amor!

Amor y humildad es estar vinculado y ser libre de sí mismo.

CRUZ

La cruz descifra todos los enigmas de la vida.

La cruz bendice al mundo.

Lleve Usted, su cruz tranquilo, humilde, valiente. ¡Así ayuda Ud. a salvar el mundo!

DIOS PADRE

¡El Padre me ama!

¡El Padre y yo somos uno!

¡Qué hermoso es poder decir que en el plan de Dios todo está previsto desde la eternidad!

Dios es amor y por eso alegría eterna. Por lo tanto quien vive en Dios o quien quiere reflejarlo,
debe ser al mismo tiempo un reflejo de la alegría eterna…

Tú sabes que te amo.

¡Dios es Padre, Dios es bueno y bueno es todo lo que Él hace!

¡Estoy cobijado en el Padre!

Sus ángeles contemplan permanentemente el rostro del Padre.

Cada ser humano es un pensamiento y un deseo de Dios.

¡El padre ama y protege a su hijo como la pupila de sus ojos!

Sí, Padre, sí. Que se haga siempre tu voluntad, ya sea que me traiga alegría,
sufrimiento o dolor.

¡De la mano del Padre hacia la Patria!

“Dios gobierna el mundo también cuando pareciera que no se preocupa de él”.

¡El Padre y yo somos uno!

¡Guíame según tus sabios planes y se cumplirá mi único anhelo!

Hay que arrancar toda fibra del alma que no pertenezca a Dios.

El hijo es la riqueza de su Padre.

Hoy comenzaré, hoy nuevamente quisiera consagrar toda mi vida al buen Dios.

¡Déjame ser tu corona!

Señor, despréndeme de mí mismo: Entonces habrás vencido la batalla en mí.

¡El hijo no es nada, el Padre es todo!

A los hijos más pequeños es a quienes más ama el Padre del cielo.

¡Ascender con los hombres y por encima de las debilidades humanas al corazón de Dios!

¡Todo lo puedo en aquel que me conforta!

¡Permanezco Hijo!

Nuestro honor puede ser pisoteado, podemos ser triturados y desterrados,
sólo Dios tiene que vivir.

¡Haced lo que Él os diga!

Debo estar en las cosas de mi ¡Padre!

¡El hijo es la riqueza del Padre cuando aspira al infinitismo de la pequeñez!

Lo que hace el Padre siempre es bueno.

¡Caminar siempre, en el corazón del Padre, hacia el cielo!

Quien hace la voluntad de mi Padre, es el que me ama.

¡Hago siempre lo que le da alegría al Padre!

¡Amemos profundamente a Dios, el Norte de nuestra vida!

El que desea agradar a Dios, ha de aspirar a la pureza conforme a su estado.

¡Enséñame a vivir cada día!

No podemos considerarnos importantes, sólo Dios es importante.

Padre, hágase en cada instante lo que para nosotros tienes previsto.

Guíanos según tus sabios planes y se cumplirá nuestro único anhelo.

El buen Dios me ama a pesar de mi pequeñez, es más, a causa de mi pequeñez y miseria.

Si queremos convertirnos, en gran medida, en personas espiritualizadas, debemos estar
atentos a lo que Dios nos dice.

¡Yo sé que Tú eres mi Padre y que estoy cobijado en tu corazón!

Quien por amor a Dios pierde su vida, la ganará.

Es la voluntad e Dios, ¡calla!

¡Todo proviene de la bondad de Dios!

Mi destino y el de los míos, descansa en las manos del Padre.

Señor, permíteme servir. Esta es mi mayor recompensa.

Tú eres el que realiza las obras más grandes sólo por medio de los más pequeños
Dios ama a los pequeños y puros.

Dios es un Dios de la alegría y de la paz.

Sí Padre, Sí Madre. Para siempre.

El Padre purifica la vid para que dé más fruto.

Cuándo más desamparados estemos, tanto mayor debe ser nuestra confianza.

Todo hombre necesita un nido, pero jamás tendrá total tranquilidad mientras no haya
hallado su nido fundamental en el corazón de Dios.

Ser héroe es responder siempre: ¡Sí, Padre! A las pequeñas cosas de la vida diaria.

o para que se cumpla en usted la voluntad de Dios!

Que pueda sufrir en silencio tu voluntad, Señor.

El que mantiene siempre abiertos el corazón y los sentidos para lo que le agrada a Dios,
permanece joven hasta edad avanzada, porque nunca le falta la fuerza del amor.

Ponme la corona de espinas, sáciame con escarnios y burlas,
¡Nunca nada será demasiado difícil para mí cuando de TI se trate, Señor!

Te pido todas las cruces y sufrimientos que Tú, Padre, me tengas preparados.

¡Déjame encontrar Padre, definitivamente el camino del retorno a Ti!

¡Nada pasa por casualidad! todo viene de la bondad de Dios!

Con la bendición del Padre ¡A través de tempestades y tormentas!

Hazme Padre ser un milagro de misericordia, pues soy débil y pequeño.

DIVINA PROVIDENCIA

Ser hijo de la Providencia significa estar convencido que cada situación, alegría, sufrimiento
desilusión… es una parte esencial del plan de la omnipotencia, de la sabiduría y el amor de Dios.

El misterio de la Divina Providencia permanece muerto cuando sólo reflexionamos sobre él.
Se hace realidad cuando lo vivimos.

La Divina Providencia es tan sabia y poderosa que es capaz de construir un majestuoso
edificio con escombros.

La Divina Providencia tiene todo en su mano, trabaja sabiamente con éxito infalible,
pero a nuestras miradas permanece vedado cuándo llegará el éxito previsto.

Dios alcanza su meta cuando llega el instante preciso.

La Fe en la Divina Providencia deber ser práctica, no teórica. No ha de ser algo pasivo,
sino activa. No espero cruzado de brazos que suceda lo que el Padre ha previsto en su plan.
Sino que debo salir a buscar el plan de Dios para realizarlo.

¡Está en el plan! Cuántas veces aparece en la Sagrada Escritura: “Todo esto ha
acontecido a fin de que se cumplieran las Escrituras” (Mt. 26,56)

La Fe en la Divina Providencia nos dice que Dios, en su sabiduría, bondad, y poder, ha esbozado,
desde la eternidad, un gran plan del mundo y el plan de nuestra pequeña vida. Y que
– en el transcurso del tiempo – Él va realizando ambos planes hasta en
sus pormenores más insignificantes, teniendo plenamente en cuenta nuestra
libertad personal, siempre y cuando pongamos a su disposición nuestra colaboración.

Debemos escuchar exactamente el mensaje: ¡El plan de mi vida es un plan de amor!
Esto es cierto, si vivencialmente, y con todo nuestro ser, afirmáramos este planteo,
entonces estaríamos seguros en todas las situaciones, aun en los casos en que no
sabemos cómo actuar. Es decir, siempre que tengamos a priori la actitud: Es un plan de amor.
Entonces sabremos: En este plan ya estaba escrito exactamente éste o aquel sufrimiento.

La escritura que nosotros debemos cumplir es el plan divino. Lo que así está escrito es
siempre lo mejor para nosotros y no podemos hacer nada mejor que orientarnos por él,
aun cuando el camino nos lleve a través de la oscuridad. Siempre será un plan de
sabiduría, de omnipotencia y de amor.

Debemos descubrir siempre la voluntad de Dios interpretando los tiempos, las dificultades
de la época. Es nuestro modo de ser no huir ante las dificultades, sino, al contrario,
interpretar las dificultades de los tiempos como tareas querida por Dios para el tiempo.
Es ésta la fe en la Divina Providencia aplicada concretamente.