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100 % Kentenich - 100% Misión

Este 15 de Septiembre damos cierre al "Año Del Padre"
"Nuestra misión mariana nunca me dejó tranquilo, y me ha dado la fuerza y el coraje para recorrer el mundo buscando aliados para la plena realización de la misión."

La Alianza de Amor con María es la clave para leer la vida del P. José Kentenich. De ella se desprende la misión que lo movilizó constantemente y que él mismo formulara: ¡Mi misión fue y es anunciar al mundo el misterio de María!

Estoy viajando de país en país tan sólo para preparar a la Santísima Virgen una marcha triunfal. Casi podría decir que soy el canciller de la Santísima Virgen. En todas partes, donde llego, preparo el camino para los santuarios.

La conciencia de misión y de envío apostólico pertenecen a la esencia del cristianismo. El cristiano no puede guardar para sí la Buena Nueva del Evangelio: Jesús mismo nos envió a trasmitirla y llevarla a todos los rincones del mundo. Es una característica de todos los grandes santos de la Iglesia y de las grandes personalidades del mundo.

Cada persona, cada comunidad en la Iglesia, posee una misión propia y original; somos dotados con talentos que deben fructificar para bien del todo. Esta conciencia de misión nos anima al compromiso y a la acción.

Para mí lo esencial ha sido siempre poner cada vez más en primer plano la misión de la Santísima Virgen para la época y para la Iglesia actual, y entregar por esa misión todas las fuerzas de mi vida.

Misión apostólica

Desde el inicio de su fundación, el P. Kentenich acentuó especialmente la conciencia apostólica y evangelizadora. Schoenstatt surgió en el seno de la Iglesia como un Movimiento marcadamente apostólico. "No somos, decía, un club de auto-santificación, sino un Movimiento apostólico".

Transmito mi vida. Puedo hacerlo también mediante la palabra, sin embargo, el apostolado del ser es lo más importante.

Misión mariana

María es la primera gran discípula y misionera del Señor. Ella acogió la Palabra y la dio a luz en medio del mundo. Ella es la "portadora de Cristo"; nos inspira, acompaña y envía a la misión. Esta impronta evangelizadora mariana es un signo distintivo del carisma del P. Kentenich.

¡Mi misión fue y es anunciar al mundo el misterio de María! … Revelar a la Santísima Virgen en su profunda unión con Cristo, en bi-unidad con Él, y con la misión específica que Ella tiene desde sus Santuarios de Schönstatt para el tiempo actual.

Misión patrocéntrica

El P. Kentenich fue descubriendo en el transcurso de su vida y de su fundación que Dios lo llamaba a regalar al hombre y al mundo una imagen auténtica de paternidad. Él mismo fue un verdadero padre para los suyos.

Si la Santísima Virgen quiere suscitar desde sus santuarios una profunda renovación mundial, entonces tiene que preocuparse también de que los transparentes del Padre Dios, que el padre humano como reflejo del Padre Eterno, sea nuevamente el punto de reposo aquí en la tierra…

Misión laical

Al P. Kentenich le preocupaba que los laicos asuman el apostolado, y que en la Iglesia se unan todas las fuerzas apostólicas para enfrentar una tarea que supera ampliamente lo que una comunidad aislada puede hacer. En este sentido, hizo suyo el sueño de San Vicente Pallotti, la “Confederación Apostólica Universal”. Schoenstatt se siente llamado a ser alma de la mancomunación de las fuerzas apostólicas en la Iglesia.

Los primeros cristianos estaban tan apasionados por su misión y convencidos de ella que, a pesar de su exiguo número, se atrevían a afirmar: “somos el alma del mundo”.

 

María, se trata tan sólo de ti, no buscamos nada para nosotros. Te ofrecemos toda nuestra vida, aún en las más grandes dificultades, en los más grandes peligros, en los más duros golpes del destino. Todo, al fin, ha de servir a tu misión.