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¡Cuidado! Monóxido de Carbono

El monóxido de carbono es un gas tóxico que se genera en forma espontánea cuando se produce la combustión incompleta de combustibles a base de carbono (gas, nafta, gasoil, madera, carbón, entre otros). Este gas no posee olor ni color y no es irritante, de manera que nuestros sentidos no pueden detectarlo; la mayoría de las exposiciones a dicho gas pasan desapercibidas hasta que se produce algún síntoma que anuncia su presencia.

¿Cuáles son las posibles fuentes de exposición a monóxido de carbono?

En el hogar: todos los artefactos que utilicen gas (natural o envasado), leña, carbón, nafta u otro combustible. Ej: Hornallas, hornos, calefones, calderas, estufas, termotanques, braseros, parrillas, salamandras, hogares a leña. En la época invernal aumenta el riesgo de intoxicación, ya que aumenta la utilización de dichos artefactos, que además se suele dar en ambientes cerrados para combatir el frío.
Motores: Todos los vehículos a motor (autos, lanchas, motocicletas, etc), grupos electrógenos.

Los artefactos eléctricos no constituyen una fuente de monóxido de carbono.

Es importante destacar que si bien el mal funcionamiento de los artefactos puede contribuir a una mayor generación de monóxido de carbono durante la combustión, cualquier artefacto que funcione perfectamente bien pero se encuentre en un ambiente mal ventilado también constituye una fuente de monóxido de carbono.

¿Qué síntomas puede presentar una persona expuesta a monóxido de carbono?

Los síntomas más frecuentes de la intoxicación por monóxido de carbono son:

  • Dolor de cabeza.
  • Mareos.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Debilidad.

Los mismos muchas veces son malinterpretados como secundarios a cuadros gastrointestinales o intoxicaciones alimentarias, sobre todo teniendo en cuenta que suele haber más de un paciente afectado en el mismo momento (por exposiciones grupales a un mismo artefacto). En los casos más severos, puede provocar pérdida de conocimiento, convulsiones, e incluso la muerte. Los niños, los animales domésticos y las mujeres embarazadas son particularmente susceptibles a la intoxicación por monóxido de carbono.

Medidas de prevención:

  • Hacer revisar todos los artefactos que utilicen algún combustible al menos una vez al año por un profesional habilitado, y verificar el adecuado funcionamiento de los conductos de ventilación. Verificar que la llama de gas sea siempre de color azul; una llama de color amarillo es signo de inadecuada combustión y mayor generación de monóxido de carbono.
  • No utilizar las hornallas de la cocina ni el horno como calefacción.
  • Ventilación permanente de los ambientes; si alguno de los artefactos permanece encendido durante la noche, dejar abierta una ventana, aún en la época invernal.
  • Para calefaccionar dormitorios y baños, se deben utilizar estufas de tiro balanceado, o artefactos eléctricos.
  • Siempre que sea posible, apagar las estufas, sobre todo por la noche.
  • No ingresar generadores eléctricos dentro del hogar.
  • No utilizar braseros o estufas de querosén para calefaccionar el hogar. Si no cuentan con otra fuente de calefacción, recordar que los braseros se deben encender y apagar fuera de la casa, y los mismos siempre deben ser retirados y apagados al irse a dormir.
  • No dejar automóviles encendidos dentro de un garaje o espacio cerrado.
  • Existen detectores de monóxido de carbono que pueden ser instalados en el hogar.

 

La intoxicación por monóxido de carbono es 100%  prevenible y evitable

 

Dra. María Sol García Puglisi
Médica Pediatra Toxicóloga
Sanatorio Mater Dei