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El Espíritu Santo y la Mater Dei

Durante el mes de Junio la Iglesia celebró la gran fiesta de Pentecostés. Jesús había prometido a los apóstoles que cuando dejara este mundo les enviaría el Espíritu Santo, para que les recuerde y les ayude a entender todo lo que él les había dicho. El espíritu Santo es quien une a la comunidad cristiana naciente, la mantiene unida a lo largo del tiempo, enciende el fuego de la caridad, ayuda a entender cómo vivir el Evangelio en cada etapa de la historia y en la vida diaria de cada uno. El Espíritu Santo representa el amor y la entrega en la Iglesia.

En esta ocasión compartimos unas sencillas palabras del P. José Kentenich sobre el Espíritu Santo representado en la Santísima Virgen; que nos ayuden a vislumbrar un poco más en qué consiste la presencia del Espíritu Santo en la Iglesia, en el mundo, y en nuestra propia vida.

"La esencia de la mujer es ser una personificación de la entrega y del amor. De ahí que en nuestra Iglesia muchos teólogos y laicos comprometidos acostumbren a ver en la Santísima Virgen un símbolo del Espíritu Santo.

Símbolo del Espíritu Santo… tenemos suficientes símbolos para significar o expresar a Dios Padre o a Cristo. Pero por lo común existe perplejidad a la hora de hallar uno para el Espíritu Santo. Símbolo suyo es la paloma… ¿Cuáles son los puntos de comparación?

Visto con mayor profundidad, la Santísima Virgen es el amor personificado.

Solemos escuchar o leer sobre el Espíritu Santo, pero advertimos a la vez que en el uso lingüístico corriente no se le asigna a la Tercera Persona de la Trinidad el lugar que le corresponde.

Cuando se hable de la Madre del Señor, considerémosla entonces, de alguna  manera, como símbolo del Espíritu Santo. Porque entregarse a la Santísima Virgen es entregarse por excelencia al Espíritu Santo”.

P. José Kentenich