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Martes 01 de Mayo de 2018 - Día mundial del ASMA

El día mundial del asma se conmemora por primera vez en el año 1998. Tiene lugar el primer martes del mes de mayo, cada año, auspiciado por la Global Initiative For Asthma (GINA).

Se trata de una iniciativa para concientizar la población de las cargas que supone esta enfermedad a quien la padece, la posibilidad de tener control de sus síntomas y llevar una vida activa, saludable, sin limitaciones ni estigmas.

Desde el año 2008 el lema ha sudo "puedes controlar tu asma" con el objetivo de estimular a nuestros pacientes a ser parte activa en el tratamiento y control de su enfermedad. Este año se introduce un nuevo lema: "Nunca demasiado pronto, nunca demasiado tarde". Siempre estamos a tiempo para tratar sus síntomas y disfrutar de una vida plena.

El asma no controlada afecta la calidad de vida; es una de las causas más frecuentes de ausentismo escolar y laboral, así como de restricciones en la actividad física.

Se trata de una enfermedad heterogénea caracterizada por inflamación crónica de las vías aéreas. Se define sobre la base de los antecedentes de síntomas respiratorios, como: sibilancias, dificultad para respirar, opresión en el pecho y tos, que varían con el tiempo y en intensidad. Dichos síntomas están asociados a una limitación variable del flujo aéreo espiratorio (dificultad espiratoria), que puede revertirse en forma espontánea, total o parcialmente, o por la acción de drogas broncodilatadoras.

La sintomatología puede desencadenarse y/o empeorar ante factores, tales como infecciones virales, alérgenos, humo de tabaco, irritantes químicos, ejercicio, risa, situaciones emocionales y estrés.

En pediatría, el diagnóstico del asma bronquial es esencialmente clínico y se basa en la identificación de niños con una “historia clínica característica” y su conocimiento a través del seguimiento. Antecedentes familiares, obstrucción bronquial recurrente, mejoría marcada de los síntomas tras la administración de drogas broncodilatadoras, episodios fuera de la temporada invernal, no asociados a cuadros virales, por ejemplo.

La coexistencia con otras enfermedades, como eczema y rinitis alérgica, afecta también la calidad de vida de estos niños, y puede dificultar el manejo del asma, por lo que es necesario identificarlas y tratarlas.

Por lo general, la familia refiere y jerarquiza los episodios relacionados con las exacerbaciones (crisis) y desestima los síntomas diarios de presentación habitual, como, tos nocturna, con o sin interrupción del sueño, síntomas ante la risa o el ejercicio, o sibilancias ocasionales con escaso impacto en las actividades diarias.

Para evitar la subestimación de los síntomas por parte del paciente, las familias y los médicos, contamos con la posibilidad de la medición objetiva.

Las Pruebas de función pulmonar pueden ser utilizadas para confirmar el diagnóstico de asma, controlar la evolución de la enfermedad y evaluar su respuesta al tratamiento. La mayoría de los niños mayores de 5 años son capaces de realizar pruebas convencionales, como la espirometría con curva flujo-volumen y pruebas post administración de bronco dilatadores.

El calibre de la vía aérea del paciente con asma puede encontrarse completamente normal hasta gravemente disminuido en diferentes momentos. Esta variabilidad es más marcada en pacientes que no  tienen control de su enfermedad y suele mejorar con el tratamiento.

La presencia de obstrucción bronquial reversible con broncodilatadores en la espirometría refuerza así el diagnóstico de asma.

Estrategias terapéuticas:

•             Conformar un equipo “paciente-familia-médico”.

•             Evitar los factores desencadenantes o de control ambiental.

•             Evaluar y monitorear la gravedad del asma con mediciones objetivas de la función pulmonar.

•             Explicar el plan de tratamiento preventivo y  pasos a seguir en  las crisis. Las indicaciones deben ser claras, propiciando una buena adherencia al tratamiento.

•             Realizar un adecuado seguimiento.

 

Preguntas frecuentes:

•             Práctica de deportes: se recomiendan todas las actividades físicas con realización de precalentamiento con carreras cortas y descansos de entre 5 y 10 minutos, y en lo posible inspirar el aire por la nariz, para humidificar y calentar el aire.

El niño con asma puede practicar y triunfar en cualquier deporte.

 La natación no posee acción terapéutica específica en niños con asma y, en el caso de las piscinas cubiertas, se debe evaluar el impacto que potencialmente pueda provocar el aire inhalado con altas concentraciones de hipoclorito de sodio en estos niños.

•             Tabaquismo: la prohibición de fumar todo tipo de sustancia en todos los ámbitos debe ser absoluta. Ni adentro, ni fuera de la casa.

•             Temores a las drogas prescritas. Efectos colaterales. Rechazo a la administración crónica de medicación:

Si bien los corticoides inhalados son considerados, en la actualidad, como la primera línea en el tratamiento del asma, pueden producir efectos adversos locales y/o sistémicos. Entre los locales, se puede enumerar la candidiasis orofaríngea, la disfonía y la tos por irritación de la vía aérea.

Estos efectos secundarios pueden ser prevenidos mediante el uso de  aero-cámaras valvuladas y el hábito de enjuagar la boca luego de la inhalación. Esta modalidad de administración permite, también, disminuir el depósito oral y el riesgo de efectos colaterales sistémicos.

Con respecto al crecimiento, en los últimos años, diferentes publicaciones evidencian un retraso de la velocidad de crecimiento durante el primer año de tratamiento, independientemente del corticoide empleado. El efecto se minimiza a lo largo del tiempo y no se han demostrado modificaciones en la talla final en la edad adulta.

•             Tiene que hacer el tratamiento toda la vida? El asma tiene como característica la variabilidad, como se comentó anteriormente. El paciente puede presentar periodos o intervalos, a veces más cortos, a veces más largos, libres de síntomas o presentarlos en forma intermitente, y no requerir tratamiento de mantenimiento a lo largo de ese tiempo.

Conclusión.

 Un control adecuado del asma bronquial se puede alcanzar en la gran mayoría de los pacientes. Los esquemas terapéuticos no son estáticos;  deben adecuarse en forma dinámica.

Para obtener buenos resultados, es fundamental, comprender las indicaciones, cumplirlas y no quedarse con dudas en la consulta. Por supuesto que pueden surgir luego, pues bien, exponerlas o bien anotarlas para el próximo control.

La reducción de la  inflamación a través de un tratamiento preventivo o de mantenimiento se expresa en una mejor calidad de vida.

Ante cualquier duda no deje de consultar.

Dr. Gabriel Cracovski

Pediatra Neumonólogo

Sanatorio Mater Dei

Tel. 4809 5555