Queridos Amigos del Sanatorio Mater Dei:

Este mes, María, en la nochebuena quiere dar a luz a Cristo para el mundo de hoy. ¿Creemos que la Navidad es solamente una fiesta de color, de ilusión, de magia, de alegría infantil? La Navidad es la fiesta del hacernos niños ante Dios, y esto no tiene nada de magia, esto requiere conversión, concentración, enfocar la mirada hacia aquel que viene a redimirnos. Dios viene a nosotros, para entregarse por nosotros y devolvernos la dignidad de ser hijos de Dios. ¡Esta buena nueva es la que queremos celebrar!

¿Cómo hacemos esto? Pensemos en cómo preparamos una fiesta. Para ello requerimos: en primer lugar pensar en la fiesta, buscar el lugar, ver diferentes presupuestos para lo necesario, poner toda nuestra creatividad para que salga linda y que  todo esté organizado, invitar y por último gozar de la fiesta.

A pesar de que falta muy poco, aprovechemos para crecer en ansias por Dios. Seamos creativos y que todo el ambiente festivo que nos rodea nos ayude a preparar nuestro Belén, es decir el lugar donde dejaremos que María nos regale al Niño Dios. Y éste lugar no es solamente el pesebre que pusimos en casa, no. María quiere que Cristo nazca en nosotros para ser sus imágenes hoy, en lugar donde cada uno está. No importa en qué estemos,  en la alegría, en el sufrimiento, en las corridas, en los sacrificios de la vida diaria. Lo importante es que Navidad es la fiesta de la luz y esa luz es Cristo. Junto al Padre Kentenich los invitamos a rezar:

“Madre, regálanos hoy, a todos tu Niño. Te prometemos que en cada corazón encontrará un lugar cálido. Te prometemos esto, y también que queremos amarlo y recibirlo como tú lo haces. Tú te arrodillas ante tu Niño, en adoración; también nosotros estamos arrodillados ante Él. Adorándolo en nuestro corazón. (…)También nosotros queremos entregarte hoy todas esas virtudes, todos esos afectos y queremos abandonar en el corazón de este Niño pequeño, nuestros sufrimientos y nuestras culpas. Ya no estamos solos en el futuro. No somos nosotros los que llevamos, es Él quien nos lleva a nosotros. ¡Si pudiéramos ser tan niños como el Niño de María! ¡Si pudiéramos conversar con Él con esa espontaneidad, sencillez y alegría de niño simple…!” (Oración escrita por el Padre Kentenich a la Familia de Schoenstatt, 1928)

¡Les deseamos una feliz Navidad y un bendecido 2017!