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Cuando el invierno afecta nuestra estado de ánimo: entendiendo el Trastorno Afectivo Estacional

Con la llegada del invierno, muchas personas experimentan cambios significativos en su estado de ánimo. Este fenómeno, conocido como Trastorno Afectivo Estacional (TAE), está estrechamente relacionado con la disminución de la luz solar y las bajas temperaturas.



Impacto del invierno en nuestra salud mental


Durante los meses de invierno, la exposición a la luz solar disminuye, lo que puede llevar a una reducción en los niveles de vitamina D en nuestro cuerpo. La vitamina D es crucial para la producción de serotonina, un neurotransmisor que regula el estado de ánimo y la sensación de bienestar. La disminución de la serotonina puede contribuir a sentimientos de tristeza y desánimo.


Además, los días más cortos afectan nuestro ritmo circadiano, el "reloj biológico" que regula los ciclos de sueño y vigilia. Un ritmo circadiano desajustado puede causar insomnio o hipersomnia (exceso de sueño), ambos factores afectan negativamente nuestra salud mental.


Muchas personas prefieren quedarse en casa para evitar el frío, lo que disminuye las oportunidades de socializar y participar en actividades al aire libre. Esta menor interacción social puede aumentar los sentimientos de soledad y aislamiento.


Síntomas del TAE

Las personas que padecen TAE pueden experimentar una variedad de síntomas, entre los que se incluyen:

  • Sentimientos de tristeza constante

  • Hipersomnia o insomnio

  • Sensación de inutilidad, desesperanza, pesimismo

  • Irritabilidad aumentada

  • Pérdida de interés en actividades que antes eran placenteras


Cómo combatir la depresión estacional

Existen varias estrategias para combatir el TAE y mejorar el estado de ánimo durante los meses de invierno:


  1. Ejercicio físico regular: el ejercicio ayuda a liberar endorfinas, que son conocidas como las "hormonas de la felicidad". Actividades como caminar, correr, practicar yoga o hacer gimnasia en casa pueden ser muy beneficiosas. Se recomienda al menos 30 minutos de ejercicio moderado la mayoría de los días de la semana.

  2. Terapia de luz: la terapia de luz, o fototerapia, implica la exposición a una luz artificial brillante que imita la luz natural del sol. Esto puede ayudar a regular el ritmo circadiano y aumentar los niveles de serotonina.

  3. Suplementos de Vitamina D: dado que la luz solar es una fuente importante de vitamina D, los niveles de esta vitamina pueden disminuir en invierno. Consultar con un profesional de la salud sobre la posibilidad de tomar suplementos de vitamina D puede ser beneficioso.

  4. Mantener una rutina: tener una rutina diaria estable puede ayudar a reducir los síntomas del TAE. Esto incluye despertarse y acostarse a la misma hora todos los días, comer comidas balanceadas a horarios regulares y realizar actividades que proporcionen un sentido de propósito.

  5. Exposición a la luz natural: siempre que sea posible, pasar tiempo al aire libre durante las horas de luz natural puede ser muy beneficioso. Abrir cortinas y persianas para dejar entrar la luz del día también puede ayudar a mejorar el estado de ánimo.

  6. Interacción social: mantenerse conectado con amigos y familiares es crucial. Participar en actividades sociales, aunque sean virtuales, puede ayudar a reducir los sentimientos de aislamiento y soledad

  7. Técnicas de relajación: practicar técnicas de relajación como la meditación, la respiración profunda y el mindfulness puede ayudar a reducir el estrés y mejorar el bienestar emocional.

  8. Alimentación saludable: una dieta equilibrada y rica en nutrientes puede influir positivamente en el estado de ánimo

  9. Consulta profesional: Si los síntomas del TAE son severos, es importante buscar ayuda profesional.  


En el Sanatorio Mater Dei cuidamos tu salud y la de tu familia.


Equipo de Contención Psicológica Sanatorio Mater Dei.


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