Los alimentos ultraprocesados y su impacto en la salud digestiva infantil
- comunicaciones936
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La alimentación en los primeros años de vida modela el desarrollo intestinal, la microbiota y el riesgo de enfermedades digestivas y metabólicas futuras. Comprender el impacto de los ultraprocesados es clave para una prevención temprana.

La alimentación durante la infancia constituye un determinante central de la salud digestiva, metabólica e inmunológica a lo largo de la vida. En este contexto, el incremento sostenido del consumo de alimentos ultraprocesados en la población pediátrica representa uno de los principales desafíos actuales.
Los alimentos ultraprocesados —como galletitas, snacks, golosinas, bebidas azucaradas, entre tantas— se caracterizan por su elevada densidad calórica, alto contenido de azúcares simples, grasas saturadas y sodio, y por el uso de aditivos alimentarios, junto con un bajo aporte de fibra, vitaminas y minerales. Su consumo frecuente desplaza a los alimentos frescos y mínimamente procesados, fundamentales durante las primeras etapas del crecimiento y maduración del sistema digestivo.
En la infancia, el tracto gastrointestinal y la microbiota intestinal se encuentran en pleno desarrollo. Diversos estudios han demostrado que los patrones alimentarios tempranos influyen directamente en la composición, diversidad y funcionalidad de la microbiota, un ecosistema complejo que cumple un rol clave en la digestión, la absorción de nutrientes, la modulación del sistema inmunológico y la integridad de la barrera intestinal.
Desde la práctica clínica, uno de los efectos más frecuentes asociados a una dieta rica en ultraprocesados es la aparición de trastornos digestivos funcionales, tales como constipación, dolor abdominal recurrente, distensión abdominal, meteorismo y alteraciones del ritmo evacuatorio. La combinación de bajo consumo de fibra, escasa hidratación y hábitos alimentarios desordenados favorece un tránsito intestinal enlentecido y sintomatología persistente, con impacto negativo en la calidad de vida del niño y su familia.
Asimismo, el exceso de azúcares simples y grasas de baja calidad se asocia a un estado proinflamatorio intestinal y a una menor diversidad microbiana. La evidencia científica vincula estas alteraciones con un mayor riesgo de infecciones gastrointestinales, intolerancias alimentarias, alergias y enfermedades inflamatorias, tanto en la infancia como en etapas posteriores de la vida.
Por otro lado, el consumo habitual de alimentos ultraprocesados se relaciona estrechamente con el aumento del sobrepeso y la obesidad infantil. Estas condiciones, cada vez más prevalentes, se acompañan de patologías digestivas como el reflujo gastroesofágico, el hígado graso no alcohólico y alteraciones metabólicas que anteriormente eran consideradas propias de la edad adulta.
No se trata únicamente de restringir determinados alimentos, sino de promover un patrón alimentario basado en alimentos frescos y mínimamente procesados —frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, proteínas de calidad— junto con una adecuada hidratación y rutinas de comida estructuradas. Este enfoque favorece un adecuado tránsito intestinal, contribuye al desarrollo de una microbiota diversa y funcional, y sienta las bases de una salud digestiva duradera.
El rol de las familias resulta fundamental en la construcción de hábitos saludables. El ejemplo de los adultos, la educación alimentaria, la lectura de etiquetas nutricionales y la participación activa de los niños en la selección y preparación de los alimentos son estrategias clave para generar un vínculo saludable con la comida desde edades tempranas.
Muchas veces, pequeños cambios generan grandes mejoras. Identificar qué está pasando en cada niño y cómo impacta su alimentación en el intestino es clave para cuidar su salud hoy y en el futuro.
En el Sanatorio Mater Dei cuidamos tu salud y la de tu familia.
Dra. Carla Di Pietro
Gastroenterología Infantil
Sanatorio Mater Dei



