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El gran regalo

Llegó diciembre y el espíritu de la Navidad comienza a sentirse en cada rincón y nos pone de cara al nacimiento de Jesús, día de alegría y esperanza.




La Navidad invita a reencuentros con familiares y amigos, a un tiempo de nuevos compartires y de vínculos renovados. Este adviento es una posibilidad para preparar el camino al Señor (Lc. 3, 1-6) purificar nuestras intenciones y pensamientos, y profundizar en los actos de amor.


Podemos preguntarnos ¿Qué gestos de amor puedo tener en este tiempo? ¿Quién está necesitando de mí hoy?


“Existe un único gran regalo: el niño Dios en el pesebre”

P.J.Kentenich.


El 8 de diciembre celebramos la Inmaculada Concepción de María, imagen del camino allanado para la llegada del Mesías. Dios preservó a María desde el momento de su concepción de toda mancha del pecado original, en atención a que iba a ser la madre de Jesús. María es la “llena de gracia” expresión contenida en el saludo del arcángel Gabriel (Lc. 1,28), y recogida en la oración del Ave María.



Así Dios nos invita también a preparar el camino de los otros, nuestras oraciones y esfuerzos de cada día pueden ser ofrecidos por aquellos que están enfermos, angustiados, solos y que viven este tiempo del año con nostalgia y tristeza, para que todos podamos experimentar la llegada del Salvador, que llega con la dulzura y delicadeza de un niño al “pesebre” de cada corazón.


En este adviento pedimos la colaboración de María, la “llena de Gracia'', para ordenar nuestro pesebre, sacar de nosotros todo lo que no permite el encuentro con Jesús y vivir esta Navidad con los ojos puestos en el Niño, nuestro gran regalo.


Pastoral SMD

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