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Papa Francisco: respuestas desde la vida



Mucho se ha hablado en estos días de la persona del Papa Francisco en ocasión de su paso a la eternidad. Austeridad, humildad, sencillez, cercanía, son algunas de las tantas cualidades que, a través de su palabra, sus gestos y su vida, se hicieron patentes de quien fue, hasta el lunes de Pascua de este año, el sumo pontífice, líder mundial de la Iglesia católica.


De todos estos atributos hay uno que se destaca y lo hace muy semejante al Padre José Kentenich, fundador de la espiritualidad que anima al sanatorio Mater Dei y es la observación de la vida, la identificación de las llagas que aquejan al hombre de este tiempo y la respuesta orientadora para enfrentar estos desafíos.


Es la capacidad de poder leer en los acontecimientos del tiempo y en las voces del alma las necesidades del hombre de este tiempo. A través de su experiencia pastoral por la cercanía a la vida concreta, a los sufrimientos de la humanidad, pudo comprender e interpretar lo que vibraba en los corazones y mentes de las personas de esta época y responder en forma sencilla, comprensible y vital..


Sus enseñanzas a través de sus homilías, de sus escritos y encíclicas dejaban traslucir su deseo de velar por quienes más desprotegidos están: la vida naciente, los inmigrantes, los ancianos, la niñez, los pobres, las minorías marginales, los presos, los perseguidos a causa de su fe, las víctimas de las guerras, entre otros. Pero el lenguaje más elocuente fue el de su ejemplo de vida, la coherencia entre el anuncio evangélico y su propia vida. Cualidad que le valió el respeto de amigos y enemigos, porque si hay algo que ha sido indiscutible en el Papa Francisco, ha sido la firmeza de sus convicciones, más allá de las críticas y del aplauso humano.


El secreto de su arte de captar la vida y darle respuesta lo encontramos en su profunda religiosidad que le dio fuerza hasta el último aliento para bendecir al pueblo de Dios congregado en la plaza de San Pedro, en la fiesta magna de la Iglesia, la Pascua. Su pasión de Pastor no podía dejar de conceder al rebaño que Dios le había confiado el signo propio de su consagración sacerdotal, la bendición, a modo de despedida hasta la Patria eterna.


De entre sus muchas alocuciones hay un texto del Papa Francisco que podemos considerar como dirigido hacia nosotros, que, aunque se refiere a la Iglesia, expresa muy claramente una asignatura pendiente, especialmente en el ámbito de la salud:


Es la imagen de la Iglesia "hospital de campaña" que, como el buen samaritano, se acerca con compasión y venda las heridas derramando sobre ellas aceite y vino (cf. Lc 10, 34). Todo en silencio y con discreción, porque ante el sufrimiento, las palabras deben dejar espacio a la cercanía y a los gestos de ternura. Les encomiendo: ¡que éste sea siempre su estilo! P. Francisco 14/12/2023


Que este legado del Papa Francisco, en sintonía con nuestros valores de respeto ante toda vida humana y de cercanía con los que sufren sean una consigna que siga resonando en los próximos años y se haga vida en todos los que integramos el Mater Dei.


Hna. Mercedes


 
 
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